lunes, 7 de octubre de 2013

Constelaciones Familiares




Constelaciones Familiares 
Muchos de nuestros sentimientos, comportamientos y síntomas no están vinculados a nuestra historia personal, sino que tienen su origen en una lealtad familiar que quiere que una generación reanude los conflictos no regulados de las generaciones anteriores.
Las Constelaciones Familiares permiten dar Luz sobre estos conflictos y repararlos para liberar a los que los llevan. (A los que sufren).
¿Cuáles  son las tres grandes normas que regulan los sistemas humanos?
1.-  LA PERTENENCIA
Todos los miembros de una familia tienen el mismo derecho de pertenencia. Es un derecho que no se puede impugnar.   No hay grado de pertenencia superior o inferior. El simple hecho de nuestra concepción nos da un lugar en la familia.
2.- EL ORDEN
El Orden sistemático respeta el orden cronológico. Así los padres vienen antes que los hijos. El primer hijo viene antes que el segundo y así sucesivamente. Un primer cónyuge guarda su lugar de primer cónyuge, incluso si no es ya el cónyuge actual. Los “grandes” asumen las responsabilidades que les vuelven de nuevo, los niños no son más que niños, los mayores tienen derechos y deberes frente a los más jóvenes.
3.- EL EQUILIBRIO ENTRE DAR Y TOMAR
Las relaciones humanas se equilibran según un intercambio equitativo entre dar y tomar (o recibir). La perpetuidad de una relación es condicionada por la igualdad de este intercambio. Entre padres e hijos, el intercambio se hace de manera diferente: los padres dan la vida a los hijos, el hijo recibe la vida de sus padres. Cuando se volverá padre, el hijo dará a su vez a sus hijos que tomaran. Así el intercambio entre padres e hijos se equilibra ya que la deuda de los hijos hacia los padres  por la vida recibida es tan grande que es imposible de devolver. De esta forma el equilibrio se establece.
¿Y cuando no tenemos hijos?
Entonces lo importante es hacer algo bueno con nuestra vida que enriquezca nuestro entorno.
¿De dónde viene esta necesidad de cohesión en el tejido familiar?
Las leyes de la vida son intransigentes y velan con el mayor cuidado al mantenimiento de su plan. En casa, el niño llega en un estado de dependencia total. La necesidad de ser aceptado por su clan, su familia, es vital. Las condiciones en las cuales el se acoge importan poco, con tal de que sea acogido. El niño va pues a hacer suyo incondicionalmente el destino de su familia que comparte sin reservas, y si es necesario a costa suya. Esta forma de amor es más absoluto aun que el amor de los padres para sus hijos. Así el niño, llevado por un movimiento afectivo, puede asumir los sufrimientos y los destinos de otros miembros de la familia, por amor. Y el sistema familiar, para restablecer un equilibrio roto y su supervivencia, puede encargar al recién llegado la misión de reparación. Los vínculos en la familia son los garantes de la supervivencia de la especie y el individuo. (O del grupo cualquiera que sea). Si estos vínculos, por una razón u otra, se desequilibraron o se destruyeron en la historia de nuestra familia, queda un rastro en la memoria familiar. Esta memoria familiar se transmite y la llevamos todos en nosotros, de manera inconsciente. Y varias generaciones después de que el daño ha ocurrido, mientras no se repare, se pueden ver resurgir rastros de ese desequilibrio o esa ruptura. Es una forma de fidelidad familiar inconsciente, una lealtad que impulsa a las mas jóvenes generaciones a “reparar”.
¿Cómo se desarrolla una Constelación?
En la práctica, ponemos en escena la imagen de nuestro sistema familiar eligiendo en el grupo de trabajo a los representantes  para los verdaderos miembros de nuestra familia. Allí donde hay perturbación, el representante va a manifestar sentimientos, emociones y actitudes que va a evidenciar los vínculos ocultados, los secretos, las normas y sus incumplimientos que regulan nuestro sistema familiar. Ver estas Constelaciones Familiares colocarse progresivamente hasta encontrar el origen de la perturbación, es como dar LUZ sobre este momento de vida que permanecía en la sombra y que forma parte de nuestra vida, puesto que pertenece a nuestros antepasados. Una vez hecha la LUZ, el trabajo de Constelaciones consiste también en restablecer, uno a uno, todos los vínculos rotos, en solucionar las tensiones, en volver a dar su lugar a los excluidos.
¿Y después? una vez restablecido el orden, este permanece “Impreso” en la Memoria Familiar que libera finalmente a los descendientes.
Las constelaciones NO tienen tiempo (el trabajo se hace sobre varias generaciones por medio de los representantes).
Ni espacio (llegan a los miembros de la familia allí donde se encuentren).
Es un trabajo profundo y que da fuerza. Los efectos pueden ser inmediatos, o tomar tiempo para desarrollarse plenamente.
El simple hecho de asistir a una constelación de forma atenta y sobretodo de hacerse impregnado de la imagen final del orden restablecido ya hace su camino hacia el inconsciente.
Y no solo beneficia al interesado. Los representantes también reciben algo sanador para sus propias vidas.
Taller de Constelaciones Familiares.


Gabriela Santillán Izquierdo
Cell. (312)753-9000

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