Muchos de nuestros sentimientos, comportamientos y
síntomas no están vinculados a nuestra historia personal, sino que tienen su
origen en una lealtad familiar que quiere que una generación reanude los
conflictos no regulados de las generaciones anteriores.
Las Constelaciones Familiares permiten dar Luz sobre
estos conflictos y repararlos para liberar a los que los llevan. (A los que
sufren).
¿Cuáles son las
tres grandes normas que regulan los sistemas humanos?
1.- LA PERTENENCIA
Todos los miembros de una familia tienen el mismo
derecho de pertenencia. Es un derecho que no se puede impugnar. No hay
grado de pertenencia superior o inferior. El simple hecho de nuestra concepción
nos da un lugar en la familia.
2.- EL ORDEN
El Orden sistemático respeta el orden cronológico. Así
los padres vienen antes que los hijos. El primer hijo viene antes que el
segundo y así sucesivamente. Un primer cónyuge guarda su lugar de primer
cónyuge, incluso si no es ya el cónyuge actual. Los “grandes” asumen las
responsabilidades que les vuelven de nuevo, los niños no son más que niños, los
mayores tienen derechos y deberes frente a los más jóvenes.
3.- EL EQUILIBRIO ENTRE DAR Y TOMAR
Las relaciones humanas se equilibran según un
intercambio equitativo entre dar y tomar (o recibir). La perpetuidad de una
relación es condicionada por la igualdad de este intercambio. Entre padres e
hijos, el intercambio se hace de manera diferente: los padres dan la vida a los
hijos, el hijo recibe la vida de sus padres. Cuando se volverá padre, el hijo dará
a su vez a sus hijos que tomaran. Así el intercambio entre padres e hijos se
equilibra ya que la deuda de los hijos hacia los padres por la vida recibida es tan grande que es
imposible de devolver. De esta forma el equilibrio se establece.
¿Y cuando no tenemos hijos?
Entonces lo importante es hacer algo bueno con nuestra
vida que enriquezca nuestro entorno.
¿De dónde viene esta necesidad de cohesión en el tejido
familiar?
Las leyes de la vida son intransigentes y velan con el
mayor cuidado al mantenimiento de su plan. En casa, el niño llega en un estado
de dependencia total. La necesidad de ser aceptado por su clan, su familia, es
vital. Las condiciones en las cuales el se acoge importan poco, con tal de que
sea acogido. El niño va pues a hacer suyo incondicionalmente el destino de su
familia que comparte sin reservas, y si es necesario a costa suya. Esta forma
de amor es más absoluto aun que el amor de los padres para sus hijos. Así el
niño, llevado por un movimiento afectivo, puede asumir los sufrimientos y los
destinos de otros miembros de la familia, por amor. Y el sistema familiar, para
restablecer un equilibrio roto y su supervivencia, puede encargar al recién
llegado la misión de reparación. Los vínculos en la familia son los garantes de
la supervivencia de la especie y el individuo. (O del grupo cualquiera que
sea). Si estos vínculos, por una razón u otra, se desequilibraron o se
destruyeron en la historia de nuestra familia, queda un rastro en la memoria
familiar. Esta memoria familiar se transmite y la llevamos todos en nosotros,
de manera inconsciente. Y varias generaciones después de que el daño ha
ocurrido, mientras no se repare, se pueden ver resurgir rastros de ese
desequilibrio o esa ruptura. Es una forma de fidelidad familiar inconsciente,
una lealtad que impulsa a las mas jóvenes generaciones a “reparar”.
¿Cómo se desarrolla una Constelación?
En la práctica, ponemos en escena la imagen de nuestro
sistema familiar eligiendo en el grupo de trabajo a los representantes para los verdaderos miembros de nuestra
familia. Allí donde hay perturbación, el representante va a manifestar
sentimientos, emociones y actitudes que va a evidenciar los vínculos ocultados,
los secretos, las normas y sus incumplimientos que regulan nuestro sistema
familiar. Ver estas Constelaciones Familiares colocarse progresivamente hasta
encontrar el origen de la perturbación, es como dar LUZ sobre este momento de
vida que permanecía en la sombra y que forma parte de nuestra vida, puesto que
pertenece a nuestros antepasados. Una vez hecha la LUZ, el trabajo de
Constelaciones consiste también en restablecer, uno a uno, todos los vínculos
rotos, en solucionar las tensiones, en volver a dar su lugar a los excluidos.
¿Y después? una vez restablecido el orden, este
permanece “Impreso” en la Memoria Familiar que libera finalmente a los
descendientes.
Las constelaciones NO tienen tiempo (el trabajo se hace
sobre varias generaciones por medio de los representantes).
Ni espacio (llegan a los miembros de la familia allí
donde se encuentren).
Es un trabajo profundo y que da fuerza. Los efectos
pueden ser inmediatos, o tomar tiempo para desarrollarse plenamente.
El simple hecho de asistir a una constelación de forma
atenta y sobretodo de hacerse impregnado de la imagen final del orden
restablecido ya hace su camino hacia el inconsciente.
Y no solo beneficia al interesado. Los representantes
también reciben algo sanador para sus propias vidas.
Taller
de Constelaciones Familiares.
Gabriela Santillán Izquierdo
Cell. (312)753-9000

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